Pocos estudios han estudiado la relación existente entre enfermedades infecciosas en los primeros años de vida y asma, con resultados dispares. Shaheen y cols. (1), observan una asociación inversa entre sarampión y dermatitis atópica; mientras otros autores (2), observan una asociación positiva. Sobre este tema ya antiguo y que arroja resultados tan dispares, J.A. Burgess y cols. (3), realizan un estudio observacional y longitudinal sobre 8583 niños menores de 7 años de Tasmania, con un seguimiento de 37 años. El estudio se inicia en 1968, se analiza la relación existente entre el padecimiento durante la infancia de varicela, sarampión, tosferina, difteria y rubeola con el desarrollo en la edad media de la vida de asma persistente.
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La enfermedad meningocócica es una causa frecuente de mortalidad y morbilidad. Aproximadamente el 40% de los casos tienen un desenlace fatal y de los que sobreviven del 10-15% desarrollan secuelas permanentes. Algunos autores proponen a los portadores nasofaríngeos como los precursores de la enfermedad (1), sin embargo la mayoría de los portadores no desarrollan enfermedad. Los contactos domésticos y otros contactos estrechos con pacientes enfermos tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad o de ser portadores de la cepa patógena. Por este motivo, en situaciones de contacto estrecho con un paciente con enfermedad meningocócica invasiva se indica profilaxis antibiótica lo antes posible. Los casos secundarios raramente ocurren después de 14 días de producirse el contacto con el caso índice.
La aproximación profiláctica en el manejo de la enfermedad meningocócica comprende dos actitudes: quimioprofilaxis y vacunación. Durante muchos años la principal forma de abordar la prevención de la enfermedad meningocócica secundaria a contactos con un caso índice ha sido la profilaxis antibiótica, que debe iniciarse de forma ideal antes de 24 horas tras el contacto con el caso índice. Rifampicina es en nuestro medio el antibiótico mas utilizado, aunque también se han comunicado algunos casos de resistencia (2).
El Centro Europeo para Prevención y Control de Enfermedades ha desarrollado una guía de manejo de los contactos de pacientes con enfermedad meningocócica invasiva. En W. Hellenbrand, G. Hanquet, S. Heuberger, S. Nielsen, P. Stefanoff, and J. M. Stuart. What is the evidence for giving chemoprophylaxis to children or students attending the same preschool, school or college as a case of meningococcal disease? Epidemiol.Infect.:1-11, 2011; se recogen las evidencias existentes sobre la utilidad de la quimioprofilaxis frente a N. meningitidis. Este estudio no identifica la existencia de evidencias directas de la efectividad de la quimioprofilaxis en contactos de enfermedad meningocócica invasiva. Este estudio muestra que los contactos escolares y preescolares de un caso indice en los que la quimioprofilaxis no fue recomendada muestran un incremento significativo del riesgo de enfermedad meningocócica invasiva, aunque este riesgo es considerablemente menor que para los contactos familiares.
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La epilepsia del lóbulo temporal se asocia con deterioro cognitivo. La alteración en el procesamiento de la memoria a largo a plazo, ha sido durante muchos tiempo considerada como un sello distintivo de lesión de las estructuras del lóbulo temporal. Desde 1992, se considera que el lóbulo frontal tiene también repercusiones en el procesamiento de la memoria a largo plazo. Los lóbulos frontales soportan procesos cognitivos de alto nivel que incluyen las habilidades directivas y de memoria. La memoria de trabajo y almacenamiento de la información se produce en los lóbulos temporales, esta es una de las primeras etapas en el desarrollo cognitivo, de forma que lesiones a este nivel pueden tener una gran repercusión sobre el desarrollo cognitivo posterior y actividades diarias básicas. Muchas investigaciones se han llevado a cabo sobre la memoria de trabajo, identificándose dos subsistemas, el bucle fonológico para el almacenamiento y procesamiento de la información verbal y el bucle visual-espacial para el procesamiento de la información no verbal. Un tercer subsistema, el buffer episódico, es el responsable de la vinculación y almacenamiento de información a través de dominios en una representación multimodal, y vincula el sistema de memoria de trabajo con el sistema de memoria episódica. Los subsistemas de memoria de trabajo son coordinados por un ejecutivo central, responsable de enlazar la información de e múltiples fuentes, con el fin de controlar y regular los procesos cognitivos superiores (Fig. 1). El presunto intercambio bidireccional entre estos sistemas indica un papel crucial de las vías fronto-temporales en la memoria de trabajo. Diversos trastornos psiquiátricos y neurodegenerativos que implican al lóbulo temporal implican de forma habitual procesos del lóbulo frontal. En la esquizofrenia la disfunción ejecutiva se ha asociado con alteraciones en la conectividad frontotemporal. La función del lóbulo frontal en la epilepsia del lóbulo temporal ha recibido escasa atención. En el momento actual se debate sobre si la epilepsia del lóbulo temporal es consecuencia de la actividad crítica del propio lóbulo temporal o de la propagación de la actividad epiléptica desde zonas del lóbulo frontal al lóbulo temporal. En J. Stretton and P. J. Thompson. Frontal lobe function in temporal lobe epilepsy. Epilepsy Research 98 (1):1-13, 2012; se revisa la evidencia sobre el papel del lóbulo frontal en la epilepsia del lóbulo temporal, centrándose en la función ejecutiva y la memora de trabajo. [Continua...]
El reflujo de la orina desde la vejiga a los riñones es una causa potencial de pielonefritis aguda y de daño renal. La observación de que algunos reflujos vesicoureterales se resuelven espontáneamente ha dado pie a la recomendación de un tratamiento no intervencionista, limitándose el seguimiento a una profilaxis con antibióticos y un seguimiento con pruebas de imagen periódicas. La mayoría de estas afirmaciones se sustentaban en estudios no aleatorizados y metodológicamente deficientes.
La incidencia de una primera infección de orina en niños de menos de 6 años de edad, es del 6.6% en niños y 1.8% en niños, se observa recurrencia de infección de orina en el 0.11% de los casos. Un tercio de los niños evaluados con cistografia miccional tiene reflujo vésicoureteral. El reflujo vésicoureteral se observa en el 24% de los niños menores de 12 meses de edad y en el 20% de los niños entre 12 y 24 meses de edad. En el pasado el reflujo vésicoureteral se asoció con lesión renal, afirmación que en la actualidad es ampliamente debatida. Las alteraciones gammagráficas renales con DMSA se observan con mayor frecuencia entre los niños menores de 2 años con reflujo de alto grado y con infecciones urinarias de repetición. Los niños con reflujo bilateral de alto grado y creatinina sérica mayor de 0.6 mg/dl durante el primer año de vida tienen un riesgo elevado de desarrollar insuficiencia renal crónica; siendo la presencia de cicatrices renales el predictor mas importante de desarrollo de insuficiencia renal. El mayor inconveniente del uso de la gammagrafia con DMSA en el diagnóstico de cicatrices renales es la confusión de las cicatrices con displasia, presente hasta en el 14% de los niños con reflujo. La presencia de cicatrices renales se relaciona mas con las infecciones de orina recurrentes que con la presencia de reflujo vésicoureteral.
El manejo del reflujo vesicoureteral esta influido por la posibilidad de resolución espontánea en el transcurso del seguimiento, resolución que algunos estudios prospectivos han cifrado en el 25-50% de los casos en los cinco años siguientes.
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En mayo 2010, se ha publicado un actualización de la guía NICE en estreñimiento infantil. El estreñimiento afecta al 5-30% de la población infantil. La causa del estreñimiento no se conoce, aunque factores como el dolor, fiebre, deshidratación, consumo de líquidos, factores psicológicos y familiares pueden influir en su presentación. En un 90-95% de los casos el estreñimiento en edad pediátrica es funcional. El estreñimiento puede catalogarse de idiopático, cuando no existen anomalías fisiológicas o anatómicas que lo justifiquen. Los signos y síntomas del estreñimiento idiopático incluyen escasa actividad peristáltica intestinal, flatulencia excesiva, consistencia irregular de las heces, dolor abdominal y malestar general. El dolor durante la defecación es un importante factor durante el estreñimiento aunque no siempre es reconocido e interpretado como una consecuencia del mismo.
La definición de estreñimiento durante la edad pediátrica implica una frecuencia de defecación inferior a tres veces por semana, lo que implica en ocasiones la presencia de heces duras, dolor con los movimientos intestinales y encopresis. El estreñimiento crónico origina adelgazamiento de la musculatura del colon con pérdida de los movimientos peristálticos efectivos en el intestino.
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